No se prevé bajar la calificación de Pemex este año: Moody’s

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La falta de apoyo fiscal a empresas y familias puede tener un impacto permanente en la fortaleza económica y hará que el país no recupere los niveles del PIB de 2019 hasta la primera mitad de 2023, dijo la calificadora.

La decisión del gobierno mexicano de mantener una política fiscal austera tiene un valor crediticio, porque limita el aumento del gasto y la deuda, pero en el actual contexto de la pandemia puede tener un impacto permanente en la fortaleza económica del país, lo cual puede afectar la calificación soberana, porque un país que no crece no puede generar ingresos, consideró la calificadora Moody’s.

En este momento, la austeridad fiscal ha sido negativa porque limita el apoyo a empresas y familias para compensar el deterioro del consumo y la inversión y evitar que negocios cierren sus puertas, señaló Ariane Ortiz-Bollin, analista senior de Moody’s.

En el comparativo global, México fue el país que menos gastó, afirmó.

Por esta manera peculiar de enfrentar la crisis, la calificadora anticipa que la recuperación de México será más lenta y prolongada que otros países emergentes y del G20, y que no recuperará el pico alto del PIB alcanzado en 2019 antes de la primera mitad de 2023, a diferencia de otros países que recuperarán sus niveles pre pandemia entre 2021 y 2022.

Moody’s estima que el desempeño de la economía en 2020 arrojará una caída 8.8% y que este año el rebote será de 3.5%, asumiendo para ello que la recuperación relativamente fuerte que inició en segunda mitad de 2020 continuará este año, que no habrá otra ola de cierres masivos por la pandemia ni un cambio en las políticas de confinamiento, y que la distribución de vacunas no será rápida.

El país tendría que crecer a tasas superiores a 4% este año y en 2022 para recuperar en estos años el terreno perdido, dijo Ortiz-Bollin.

Con todo, Moody’s no prevé bajar la calificación de México en 2021, que hoy se ubica en Baa1 y con perspectiva negativa debido al deterioro en la perspectiva de crecimiento en el mediano plazo, presiones de Pemex sobre las finanzas públicas y el impacto de ello en la deuda del gobierno.

La perspectiva negativa se evalúa en un horizonte de 12 a 18 meses e implica que hay más riesgos a la baja que al alza, y es “perfectamente posible” que el comité que toma estas decisiones en la agencia opte por mantener estable la calificación de México y regresar la perspectiva a estable, señaló Ortiz-Bollin.

Ese escenario beneficiaría a Pemex, cuyo mayor riesgo este año es la calificación del soberano. Moody’s anticipa un año de estabilidad operativa y financiera para la petrolera, pero la perspectiva negativa en que se colocó a México influye negativamente en la perspectiva de Pemex, expuso Nymia Almeida, vicepresidenta senior del área de finanzas corporativas de Moody’s.

En 2021 el principal disparador para bajar la calificación de Pemex es el gobierno mexicano, en otros años fue lo opuesto, el riesgo intrínseco de Pemex era lo que le hacía ruido a México. Estamos atentos a las decisiones que tome Moody’s respecto de México”, añadió Almeida.

Las analistas consideran que el gobierno seguirá ayudando a Pemex a cuentagotas para que pueda repagar su deuda y cubrir sus faltantes de caja.

Pese a que el gobierno mexicano ya presupuestó bajar el cobro de impuestos a Pemex y los recursos que destinará a la construcción de la refinería de Dos Bocas, acciones con un valor de 2 mil 300 mdd, todavía tendrá que apoyar a la petrolera con 14 mil 700 mdd este año en el caso de que la empresa no pueda acceder a los mercados financieros, estimó Moody’s.

En un caso extremo, las empresas que hacen refinanciamientos tan altos cada año, que constantemente van a los mercados financieros a buscar préstamos, pueden encontrarse con que nadie le presta, señaló Almeida.

En 2020, Pemex recibió 10 mil mdd en ayuda principalmente mediante transferencias en efectivo y rebajas en impuestos, y para este año la petrolera enfrenta vencimientos de deuda por 6 mil mdd.

Los vencimientos ya no son de 9 mil mdd anuales como a finales de 2018, pero la deuda y los impuestos siguen siendo una carga pesada para Pemex que afectan su liquidez, destacó Almeida.

La otra carga es el negocio de refinación, en el que Pemex enfrenta pérdidas brutales, señaló Ortiz-Bollin, por lo que aumentar la producción de refinados para sustituir importaciones no es aconsejable porque entre más produce más pierde.

“Necesitaría reconstruir todo el parque de refinación para buscar tener utilidad y entonces sí sustituir importaciones”, agregó la analista.

En los últimos dos años, Pemex ha tenido resultados robustos en exploración y producción, pero no han podido compensar las pérdidas en refinación y la venta de gasolina y diesel.

Moody’s estima que en este 2021 la producción de Pemex subirá 1%, pero en el agregado, es decir, incluyendo la refinación, significará una pérdida operativa de unos 400 mdd.

Estabilizar la producción en 2020 y aumentarla 1% este año es un gran logro, considerando que la producción caía 25% cada año, que sus campos son maduros y no tiene la opción de vender pozos con poco atractivos y adquirir otros más adecuados a sus capacidades, apuntó Almeida.

Y tomando en cuenta además que está cancelada la opción de asociarse con privados para expandirse a campos a zonas nuevas con tasa de productividad y rentabilidad altas y que carece de recursos para invertir por una carga fiscal que aun soporta.

“Si Pemex elige mantener la producción estable y la inversión como está planeando, y no logra acceder a los mercados, la ayuda del gobierno podría ser de eso, 14 mil 700 mdd”, coincidió Almeida.

Pero a juicio de Moody’s, el gobierno mexicano subestima el apoyo que va a tener que dar a Pemex este año, además de pecar de optimista en cuanto a su capacidad presupuestal y el crecimiento de la economía este 2021.

Considera que los remanentes del Banco de México, que es el excedente que éste genera al haberse depreciado el peso en 2020, que podía transferir al gobierno y que en algún momento la agencia calculó en 20 mil mdd, no se materializará, pues el peso regresó a sus niveles de 2019.

Tampoco contará con los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), por lo que las opciones son maximizar el cobro de impuestos y reajustar el presupuesto para apoyar a Pemex, consideró Ortiz-Bollin.

Y el gobierno tiene su propia deuda, que según cálculos de Moody’s aumentó 8 puntos porcentuales entre 2019 y 2020, que seguirá haciéndolo de forma moderada y llegará a representar 51.4% del PIB en 2023.

AN / ZR

Staff de Notiissa.mx