El fruto que conquista el verano
Y ofrece grandes beneficios para la salud.
Las fresas son bajas en azúcar y ricas en nutrientes, lo que las convierte en un excelente complemento para una dieta saludable.
Las fresas figuran entre las frutas más populares del verano y forman parte de una gran variedad de preparaciones, como yogures, ‘snacks’ y aperitivos. Si bien junio parece ser la mejor época para cosecharlas, actualmente se pueden encontrar en supermercados durante todo el año y se consumen tanto crudas como cocinadas en recetas dulces y ensaladas.
Una característica curiosa de las fresas es que, aunque se considera un fruto verdadero, técnicamente no lo es, sino que se trata de un ‘fruto accesorio o agregado’: la parte roja funciona como un recipiente, mientras que los pequeños puntos duros de la superficie, llamados aquenios, serían el fruto en sí de la planta y cada uno contiene una semilla.
Las fresas se destacan por sus múltiples beneficios para la salud, como su alto contenido en nutrientes y antioxidantes. Aportan vitaminas, fibra y polifenoles sin contener sodio, grasas ni colesterol. Además, son una buena fuente de manganeso, potasio, calcio, hierro, folato y magnesio, mientras una pequeña porción proporciona incluso más vitamina C que una naranja.
Salud cerebral e inmunológica
Sus antioxidantes, especialmente las antocianinas responsables de su color rojo, ayudan a proteger las células contra el daño causado por el estrés oxidativo. Según los expertos, cuanto más madura y roja esté la fruta, mayor será la cantidad de compuestos beneficiosos que contiene.
Las fresas también pueden favorecer la salud cerebral. Estudios han revelado que las personas que consumían más arándanos y fresas presentaban un menor deterioro cognitivo en los últimos años, mientras otros observaron una menor probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer en quienes las consumían al menos una vez por semana. Estos efectos se relacionan con la acción antioxidante y antiinflamatoria de sus compuestos.
Otro beneficio importante es el fortalecimiento del sistema inmunitario. Gracias a su alto contenido en vitamina C, poseen propiedades antiinflamatorias, participan en la cicatrización de heridas y pueden ayudar a reducir la gravedad y la duración de resfriados y gripe. Además, sus polifenoles pueden tener efectos antivirales y antimicrobianos, mientras que la fibra y su acción prebiótica favorecen la salud intestinal y la regularidad digestiva.
Lo mejor para el corazón
Esta fruta también se asocia con la protección de la salud cardiovascular y el control de la glucosa. Investigaciones previas indican que consumir fresas puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes, además de contribuir a disminuir el colesterol y los triglicéridos.
En definitiva, las fresas son bajas en azúcar y ricas en nutrientes, antioxidantes y fibra, lo que las convierte en un excelente complemento para una dieta saludable. Los expertos recomiendan lavarlas bien antes de consumirlas para prevenir enfermedades relacionadas con la contaminación alimentaria.
RT.





































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