La protección laboral para los trabajadores domésticos

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En esta entrega hemos considerado que hay un tema de relevancia que motivó el presente, no deja de tener el ingrediente socio político que hemos tratado de manejar en este espacio, en donde usted nuestro alter lectoris, pueda tener los elementos para analizar y dilucidar sobre el tema o temas aquí tratados.

Bien pues en esta ocasión comentaremos el suceso que el pasado domingo se presento, como parte de la parafernalia político mercadológica de la administración gubernamental, sin pretender que se entienda esto desde el óptica negativista o conceptualización peyorativa de los términos.

Así que tomamos el hecho de que en nuestra ciudad se llevo a cabo la celebración del Día Internacional de la Trabajadora Doméstica, por parte del Gobierno Estatal y Municipal, evento en el cual positivamente observamos la presencia del legislativo en la persona del presidente en turno de la 64 legislatura, y destacamos el hecho, ya que en el discurso se escucha muy bonito los compromisos que hace el gobernador al señalar: “Este día hago el compromiso de que en un año estaremos rindiendo mejores cuentas en los derechos laborales de las trabajadoras domésticas”.

El mensaje cobra relevancia pues al mismo tiempo hace un llamado al Congreso del Estado, a la Presidencia Municipal, así como al DIF Estatal y Municipal; así como a las demás instancias, para crear una mesa de análisis y emprender las modificaciones legales pertinentes que favorezcan las condiciones de trabajo y apoyo a las familias de las y los trabadores domésticos, manifestando también que hay mucho por hacer en las garantías y derechos laborales de las estas trabajadoras domésticas principalmente.

Es urgente que verdaderamente se de seguimiento a lo anterior pues a pesar de que el Gobierno Federal haya emprendido grandes reformas entre ellas la laboral, existe un gran rezago en este aspecto y para ello veamos por qué.

Aunque el Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), haya avanzado en el análisis del tema solo ha quedado en acciones aisladas y reconocimientos más bien del orden mercadológico políticamente hablando, pues en lo sustancial que es lo legislativo no se ha avanzado y lo decimos enfáticamente pues desde marzo de 1988, fecha en que se estableció la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO), en Bogotá, Colombia, y a pesar de que nuestro país participo en la figura del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH), aun apenas se hacen intentos por reconocer el trabajo de estas trabajadoras y lo mencionamos genéricamente pues el 95 % de los trabajadores domésticos son mujeres, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Así que esta lucha tiene ya 27 años y aun no se han reconocido por nuestro país las dos principales normas internacionales del trabajo — el Convenio núm. 189 y la Recomendación núm. 201 sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos — que fueron adoptadas el 16 de junio de 2011 por la Conferencia Internacional del Trabajo, órgano de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), de la Naciones Unidas (ONU).

El Convenio núm. 189 garantiza la protección laboral mínima que deben tener los trabajadores domésticos, a la par con las demás categorías de trabajadores, y deja un margen de flexibilidad considerable para su aplicación. La Recomendación núm. 201 aporta orientaciones prácticas y útiles sobre la forma de dar efecto a las obligaciones plasmadas en el Convenio núm. 189, que complementa.
Instrumentos que se han estructurado sobre la premisa fundamental según la cual los trabajadores domésticos (o trabajadores del hogar) no son ni «sirvientes», ni «miembros de la familia», ni trabajadores de segunda clase. El Convenio núm. 189 y la Recomendación núm. 201 sientan la base normativa para mejorar las condiciones de trabajo y de vida de decenas de millones de personas empleadas en una actividad laboral que desde siempre ha sido subvalorada y realizada tradicionalmente por mujeres. Su ámbito de aplicación abarca a una categoría numerosa y creciente de trabajadoras y trabajadores que suelen ser migrantes o miembros de comunidades desfavorecidas. Su trabajo es a menudo ignorado, y por ello su vulnerabilidad continúa siendo alta.

Ante lo anterior mire usted nuestro alter lecoris como a pesar de que se dispone de instrumentos laborales internacionales aplicables a un segmento de la fuerza de trabajo mundial que está ocupado esencialmente en el sector informal. En nuestro país y en nuestra entidad aun no se ha reconocido debidamente el valor social y económico del trabajo doméstico. Y aunque estos instrumentos son los fundamentos jurídicos que permitirán asegurar que las trabajadoras y los trabajadores domésticos disfruten del respeto y de los derechos que los trabajadores de la economía formal han conquistado en el curso de muchos decenios de movilización social, seguimos en el retraso legislativo al respecto, mientras que sectores se preocupan por Bodas entre miembros del mismo género…
Ojala que este año si se logren las reformas que permitan a los trabajadores domésticos tener derecho a la seguridad social, así como una pensión en el futuro y no solo reconocer que cada una de ellas es una historia de vida de una mujer esforzada que no se conformó con quedarse en el hogar, sino que salieron a buscar el sustento sin renunciar a sus responsabilidades de madre y de su propia casa, ni recordar solo que las trabajadoras domésticas realizan una importante labor, porque gracias a su trabajo muchas mujeres y hombres pueden salir a desempeñar diversas funciones en el ámbito laboral, ni llenarlas de homenajes — Parafernalia política —.

Ante todo lo anterior consideramos que hay que legislar al respecto y legislar bien, para poder decir que “somos una sociedad avanzada”… La pregunta es lo considera así también usted nuestro lector… Hasta la próxima…
Escribanos a: Notiissa@yahoo.com.mx

Staff de Notiissa.mx

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