{"id":73380,"date":"2025-01-17T16:56:17","date_gmt":"2025-01-17T23:56:17","guid":{"rendered":"https:\/\/notiissa.mx\/?p=73380"},"modified":"2025-01-17T16:57:01","modified_gmt":"2025-01-17T23:57:01","slug":"como-leon-tolstoi-defendio-a-un-soldado-condenado-a-muerte-y-fracaso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/notiissa.mx\/?p=73380","title":{"rendered":"C\u00f3mo Tolst\u00f3i defendi\u00f3 a un soldado condenado a muerte y fracas\u00f3"},"content":{"rendered":"<p>El caso se le meti\u00f3 al escritor entre ceja y ceja durante el resto de su vida e influy\u00f3 radicalmente en su cosmovisi\u00f3n, en su encrucijada espiritual.<\/p>\n<p>Un c\u00e1lido d\u00eda en la parte central de la Rusia imperial. Soldados de una guarnici\u00f3n local vuelven a sus cuarteles para refrescarse y sumirse en la <strong>adormecedora rutina militar<\/strong> para matar el tiempo hasta que estalle una nueva guerra, en la que un cacique alce su voz para recordarle al pueblo que la patria les necesita.<\/p>\n<p>El d\u00eda 6 de junio de 1866, en el 65 regimiento de infanter\u00eda moscovita acantonado en la provincia de Tula, cerca de la finca <strong>Yasnaya Polyana<\/strong>, era igual. El escribano del regimiento y degradado hasta soldado raso <strong>Vasili Shabunin<\/strong> sigue con su costumbre y <strong>vierte alcohol en su cuerpo<\/strong>. El calor hace su trabajo, con Shabunin tambale\u00e1ndose y vagueando en estado de embriaguez. Enojado hasta no poder m\u00e1s con su jefe, el escribano decide <strong>ajustar cuentas y golpea en la cara al oficial<\/strong> hasta hacerlo sangrar. De inmediato, termina en el calabozo sin darse cuenta de que su acci\u00f3n hace que ahora <strong>su vida penda de un hilo<\/strong>.<\/p>\n<p>En esta nueva historia de Huellas Rusas, seguimos nuestra tradici\u00f3n de relatar las epopeyas de personajes prominentes a trav\u00e9s de episodios particulares. Por tanto, los que buscan un resumen de la biograf\u00eda de\u00a0Le\u00f3n Tolst\u00f3i aqu\u00ed, quiz\u00e1s queden decepcionados, pero creemos firmemente que a veces merece la pena <strong>dar espacio a los peones<\/strong>, porque sin ellos, los reyes son como tigres sin colmillos.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 papel jug\u00f3 el tit\u00e1n de la literatura rusa en el caso de Shabunin, que fue muy resonante en la Rusia de entonces?\u00a0 En s\u00edntesis, Lev Nikol\u00e1evich se ofreci\u00f3 para ser su <strong>defensor ante el tribunal militar de campa\u00f1a<\/strong>, pero fracas\u00f3, cometi\u00f3 un error burocr\u00e1tico que hizo que el culpable acabara <strong>ejecutado<\/strong> por un pelot\u00f3n de fusilamiento. El caso se le meti\u00f3 al escritor entre ceja y ceja durante el resto de su vida y seguramente <strong>influy\u00f3 en el cambio radical de su cosmovisi\u00f3n<\/strong>, es decir, en su encrucijada espiritual.<\/p>\n<h3>El soldado y la \u00e9poca<\/h3>\n<p>Antes de pasar directamente al caso de Shabunin, profundicemos en el contexto. Primero, era la \u00e9poca de las <strong>grandes reformas<\/strong> del zar Alejandro II, que abarcaban todas las esferas, incluida, obviamente, la militar. Una de las \u00e1reas que el ministro castrense de entonces, Dmitri Milyutin, se propuso transformar fue el inhumano sistema de penas y castigos.<\/p>\n<p>As\u00ed, se anularon los azotes con palos, los llamados &#8216;schpitsruteny&#8217;, mientras que se inici\u00f3 la creaci\u00f3n de c\u00e1rceles para efectivos de bajo rango que eran reincidentes. Otras medidas inclu\u00edan el env\u00edo de los sancionados a compa\u00f1\u00edas correccionales con el objetivo de <strong>reeducar a los militares<\/strong>, lo cual ven\u00eda acompa\u00f1ado de est\u00edmulos monetarios por sus labores.<\/p>\n<p>No obstante, si se trataba de algo grave, el inculpado pod\u00eda ser juzgado por tribunales de campa\u00f1a incluso en tiempos de paz, lo que, por lo general, significaba dict\u00e1menes m\u00e1s severos.<\/p>\n<p>Esto es lo que ocurri\u00f3 en el caso de Vasili Shabunin, pero ser\u00eda injusto pintar a este soldado como una <strong>oveja inocente<\/strong>, algo que nunca intent\u00f3 hacer el propio abogado Tolst\u00f3i, quien hab\u00eda estudiado bien sus antecedentes. Los historiadores del caso se\u00f1alan que, aunque el soldado sirvi\u00f3 en el Ej\u00e9rcito durante 12 a\u00f1os, <strong>nunca se hab\u00eda destacado por su disciplina<\/strong>, manifestando siempre su prioridad: el alcohol, una adicci\u00f3n que finalmente lo llev\u00f3 a la tumba.<\/p>\n<p>Si bien a\u00f1os antes Shabunin fue ascendido y estaba camino de convertirse en oficial, sus <strong>borracheras redujeron a cero todos sus esfuerzos<\/strong> para alcanzar esa meta. Un d\u00eda, le pillaron con las manos en masa luego de robarle el uniforme a un colega, venderlo y gastar el dinero en vodka.<\/p>\n<p>Finalmente, meses antes del fat\u00eddico incidente, lo designaron como escribano del regimiento, pero su obediencia militar segu\u00eda dejando que desear. Encima, su jefe, el capit\u00e1n <strong>de origen polaco<\/strong> Boleslav Yasevich, le obligaba continuamente a rehacer los documentos. S\u00ed, el rigor y la altaner\u00eda del oficial tampoco generaba entusiasmo en los dem\u00e1s miembros de la unidad, que lo percib\u00edan como un forastero.<\/p>\n<h3>Odio mutuo<\/h3>\n<p>\u00abLos oficiales subalternos de la 2.\u00aa compa\u00f1\u00eda, casi con l\u00e1grimas en los ojos, ped\u00edan al coronel que los trasladara a otras compa\u00f1\u00edas; dec\u00edan que <strong>Yasevich estaba literalmente torturando a los soldados<\/strong>, atorment\u00e1ndolos y, por supuesto, atorment\u00e1ndose a s\u00ed mismo durante todo el d\u00eda entrenando, disparando y dem\u00e1s. Pero si esto es cierto, \u00bfse puede culpar a un oficial tan celoso por su actitud ante los deberes del servicio y el cumplimiento de su juramento? Se lo deber\u00eda alentar y recompensar por ello, pero al capit\u00e1n no se lo alent\u00f3 ni recompens\u00f3&#8230; simplemente se lo olvid\u00f3&#8230; Los <strong>soldados lo odiaban profundamente en secreto<\/strong>\u00ab, recordaba uno de los militares que serv\u00eda en el regimiento de Shabunin.<\/p>\n<p>Con este tel\u00f3n de fondo, llegamos a la <strong>diatriba judicial<\/strong>. Lamentablemente para Shabunin, el caso lleg\u00f3 hasta el escritorio del emperador. Era ya el segundo caso semejante en poco tiempo, por lo que se creaba la sensaci\u00f3n que la disciplina en el Ej\u00e9rcito estaba <strong>en ca\u00edda libre<\/strong>. Ante ello, el zar orden\u00f3 enjuiciar a Shabunin en un tribunal militar de campa\u00f1a, encontrando tambi\u00e9n una excusa formal: la guerra que llevaba Rusia contra el kanato de Kokand en Asia Central.<\/p>\n<h3>Tolst\u00f3i y la jurisprudencia: \u00bfdos mundos paralelos?<\/h3>\n<p>Volviendo a Tolst\u00f3i, \u00bfc\u00f3mo se erigi\u00f3 como un jurista? Las normativas de los juzgados militares de entonces permit\u00edan al acusado <strong>elegir a un defensor sin criterios estrictos<\/strong>. Por su parte, Lev Nikol\u00e1yevich tampoco llegaba sin cimientos jur\u00eddicos, ya que curs\u00f3 dos a\u00f1os y medio en la Facultad de Derecho de la Universidad de Kaz\u00e1n. No complet\u00f3 sus estudios, pero <strong>sab\u00eda navegar las aguas<\/strong>.<\/p>\n<p>Ahondando en los pormenores del caso, Tolst\u00f3i cre\u00eda que la causa principal del conflicto que termin\u00f3 en una ri\u00f1a f\u00edsica no fueron solo los estrictos y excesivos requisitos del servicio, sino tambi\u00e9n unas relaciones \u00abmuy dif\u00edciles de hombre a hombre\u00bb y un \u00ab<strong>odio mutuo<\/strong>\u00ab. El autor de &#8216;Guerra y Paz&#8217; era muy claro: Vasili Shasbunin <strong>viol\u00f3 gravemente la ley de entonces<\/strong>, pero aspiraba a conseguir clemencia para el soldado, alegando en su declaraci\u00f3n los trastornos mentales de Shabunin, agudizados por su desbordado consumo de alcohol.<\/p>\n<h3>\u00bfClemencia para un\u00a0loco?<\/h3>\n<p>\u00abShabunin no est\u00e1 sujeto a la locura permanente evidente en el examen m\u00e9dico, pero su estado mental est\u00e1 en una condici\u00f3n anormal. El<strong> acusado no tiene gustos ni predicciones, nada le interesa<\/strong>. En cuanto tiene dinero y tiempo, bebe vino, y no en compa\u00f1\u00eda de compa\u00f1eros, sino solo. Adquiere el h\u00e1bito de la bebida a partir del segundo a\u00f1o de su servicio\u00bb, expon\u00eda Lev Nikol\u00e1yevich.<\/p>\n<p>La cercan\u00eda del procesado al <strong>estado de locura<\/strong> fue la l\u00ednea argumental del abogado, quien reconoc\u00eda la culpa a Shabunin, pero al mismo tiempo resaltaba los fallos de un sistema que no supo rescatar a uno de sus peones, los cuales, con todos sus defectos, eran los verdaderos sostenes del Imperio.<\/p>\n<p>\u00abLlega a la <strong>idiotez tota<\/strong>l, solo lleva la apariencia de un hombre, sin propiedades ni intereses de humanidad. Durante todo el d\u00eda, con un calor de 30 grados, este f\u00edsicamente sangu\u00edneo sano se sienta en una <strong>choza mal ventilada<\/strong> y escribe uno o dos informes y los vuelve a escribir. Todos los intereses de Shabunin se centran en las palabras de los informes y en las exigencias de los comandantes de compa\u00f1\u00eda. Los d\u00edas enteros que se extienden sin sentido para \u00e9l no le dan tiempo ni para almorzar ni para dormir a veces. <strong>El trabajo no le pesa<\/strong>, sino que solo le lleva a un estado de estupor cada vez mayor\u00bb, insist\u00eda Tolst\u00f3i.<\/p>\n<p>Por otra parte, el letrado defend\u00eda en su alocuci\u00f3n un argumento que, incluso visto desde hoy, no pierde su actualidad: que el ambiente hab\u00eda puesto al escribano en <strong>una especie de hibernaci\u00f3n<\/strong> hasta tal punto que no era capaz de ser consciente de su crimen y sus consecuencias.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<h3>Batalla contra la burocracia<\/h3>\n<p>Tras escuchar a Tolst\u00f3i, los tres <strong>jueces se dividieron<\/strong>: dos votaron por la pena de muerte, mientras que el tercero, el suboficial Aleksandr Stasyulevich, quien conoc\u00eda al escritor de la guerra del C\u00e1ucaso, vot\u00f3 en contra. El mero hecho de que el veredicto no era un\u00e1nime <strong>infudi\u00f3 la esperanza<\/strong> de poder apelar. Pero en ese momento se evidenci\u00f3 la falta de experiencia o de conocimientos jur\u00eddicos de Tolst\u00f3i: escribi\u00f3 una misiva a cercanos a la corte en <strong>un intento de buscar justicia<\/strong> ante la corona, pero, con las prisas, cometi\u00f3 un error puramente burocr\u00e1tico al no indicar adecuadamente el nombre del regimiento.<\/p>\n<p>Mientras los bur\u00f3cratas del Estado lidiaban con las formalidades, <strong>la condena se ejecut\u00f3 r\u00e1pidamente<\/strong>. La ma\u00f1ana del 9 de agosto, el soldado raso del 65.\u00ba regimiento de infanter\u00eda moscovita Vasili Shabunin fue conducido ante su formaci\u00f3n para escuchar la sentencia. Acompa\u00f1ado por un sacerdote y vestido con una t\u00fanica negra, el soldado se persign\u00f3 varias veces y escuch\u00f3 el fallo con calma. Luego, vino la hora de formalidades: le ataron las manos y vendaron los ojos. <strong>Sonaron los tambores y el pelot\u00f3n de fusilamiento ejecut\u00f3 el veredicto<\/strong>.<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<h3>Movimiento tolstoiano<\/h3>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, ya en el ocaso de su vida, en mayo de 1908, Tolst\u00f3i, que para entonces <strong>se hab\u00eda enemistado con su mujer, con el zar, la Iglesia y buena parte de la sociedad<\/strong>, reconoc\u00eda a uno de sus bi\u00f3grafos que el caso de Shabunin tuvo m\u00e1s impacto que todos los acontecimientos aparentemente m\u00e1s importantes de su vida, al tiempo que se flagelaba a s\u00ed mismo por el discurso de defensa ofrecido en el tribunal, diciendo que deber\u00eda haber pedido al zar Alejandro II indultar no a Shabunin, sino a s\u00ed mismo, por participar involuntariamente en todos los cr\u00edmenes que se cometieron \u00aben virtud de la ley\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abS\u00ed, <strong>me horroriz\u00f3 e indign\u00f3 leer ahora mi miserable y repugnante defensa<\/strong>. Hablando de la ofensa m\u00e1s manifiesta de todas las leyes de Dios y del hombre, que algunos hombres se dispon\u00edan a cometer contra su hermano, no encontr\u00e9 nada mejor que hacer que referirme a unas tontas palabras, escritas por alguien, llamadas leyes\u00bb, contaba amargamente Tolst\u00f3i.<\/p>\n<p>En el mismo escrito, Lev Nikol\u00e1yevich reiteraba su <strong>postulado de no violencia<\/strong>, la esencia del movimiento tolstoiano, arremetiendo otra vez contra el Estado y posicion\u00e1ndose como un predicador.<\/p>\n<p>\u00abCon el caso de Shabunin, sent\u00ed por primera vez, en primer lugar, que <strong>toda violencia presupone para su realizaci\u00f3n el asesinato<\/strong> o amenazar con este, y que, por tanto, toda violencia est\u00e1 inevitablemente relacionada con el asesinato. En segundo lugar, que una pol\u00edtica inconcebible sin el asesinato es incompatible con el cristianismo. Y tercero, que lo que llamamos ciencia es solo una justificaci\u00f3n tan falsa del mal existente como lo era antiguamente la ense\u00f1anza de la Iglesia\u00bb, aseveraba el fil\u00f3sofo, quien dej\u00f3 un mensaje claro: \u00abNo tengan miedo de los que destruyen el cuerpo, sino de los que arruinan tanto el cuerpo como el alma\u00bb.<\/p>\n<p><strong><em>Timur Medzh\u00eddov<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p><strong>RT.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caso se le meti\u00f3 al escritor entre ceja y ceja durante el resto de su vida e influy\u00f3 radicalmente en su cosmovisi\u00f3n, en su encrucijada espiritual. Un c\u00e1lido d\u00eda en la parte central de la Rusia imperial. Soldados de una guarnici\u00f3n local vuelven a sus cuarteles para refrescarse y sumirse en la adormecedora rutina [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":73381,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","footnotes":""},"categories":[67,62,72,77],"tags":[23],"class_list":["post-73380","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudad","category-cultura","category-estado","category-ni-lectoris","tag-destacado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=73380"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73380\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":73383,"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73380\/revisions\/73383"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/73381"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=73380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=73380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/notiissa.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=73380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}