¿Qué pasaría en una detonación nuclear para destruir un asteroide?

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Como los impactos de asteroides pueden prevenirse si se detectan con tiempo, los científicos estudian cómo desviarlos o fragmentarlos antes de que alcancen la Tierra.

Simulaciones tridimensionales mostraron cómo podría reaccionar un asteroide peligroso para la Tierra ante un intento de desviarlo o destruirlo mediante una explosión nuclear cercana, un avance que podría ampliar las opciones de defensa planetaria, según una investigación dirigida por científicos del Laboratorio Nacional LAWRENCE LIVERMORE.  (EE.UU.).

A diferencia de otros desastres naturales, un impacto de asteroide es uno de los pocos riesgos que, en teoría, pueden prevenirse si se detectan con suficiente antelación. Para ello existen dos grandes estrategias: modificar ligeramente su trayectoria para que no impacte el planeta o fragmentarlo y dispersar los restos para que dejen de representar una amenaza.

¿La explosión nuclear es un método efectivo?

En este estudio, publicado en The Planetary Science Journal, los investigadores utilizaron el código de simulación Spheral para modelar cómo respondería un asteroide cuando los rayos X generados por una detonación cercana calientan y vaporizan su superficie. El equipo analizó tres escenarios distintos sobre un asteroide irregular de unos 160 metros de diámetro.

En la simulación más extensa, cerca del 98 % del material del objeto quedó completamente dañado y el 97 % superó su velocidad de escape, moviéndose en direcciones opuestas, lo que sugiere una fragmentación casi total. Las pruebas también mostraron que la distancia a la que se produce la detonación cambia de forma importante la manera en que se distribuye la energía sobre el asteroide.

En uno de los casos, una explosión más alejada depositó menos energía total, pero causó daños más amplios porque esa energía se repartió sobre una zona mayor. Los investigadores subrayan que esto no significa que detonar más lejos sea siempre la mejor opción. La estrategia ideal dependería de múltiples factores, como el tamaño, la forma y la composición del asteroide, así como del objetivo concreto: desviar su órbita o destruirlo por completo.

El trabajo también deja ver la enorme dificultad computacional de seguir el comportamiento de un asteroide mientras se fragmenta. La simulación más exigente necesitó 1.680 procesadores durante 59 días y solo avanzó 145 milisegundos de tiempo real. Por ello, el equipo considera que aún se requieren cálculos mucho más largos para confirmar que los fragmentos no superen los 10 metros de tamaño y que tampoco vuelvan a reagruparse tras la explosión.

RT.

Staff de Notiissa.mx

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